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Como financiar un emprendimiento
La falta de
dinero es un o de los mayores obstáculos a la hora de comenzar un
emprendimiento. Pero como decimos en nuestro sitio web, nada debe ser
considerado como imposible por un buen emprendedor.
De acuerdo al emprendimiento que vas a
desarrollar requerirás una mayor o menor cantidad de dinero para
financiar su lanzamiento y primeros pasos.
Muchas veces el emprendedor cuenta con
este dinero, pero en la mayoría de los casos no, o no tiene
suficiente. Sin embargo su espíritu de crecimiento le dice que esto no
es motivo para detenerse y se embarca en la búsqueda de recursos para
tal fin.
Aquí comienza nuevamente a jugar la
imaginación, creatividad e ingenio del emprendedor, ya que si bién
existen fuentes convencionales para acceder al dinero como créditos
bancarios, la mayoría de las veces son inaccesibles o riesgosos por lo
que se debe intentar crear nuevas estrategias e ingeniosas ideas para
conseguirlo.
Lo primero que debes hacer es
determinar con la mayor exactitud posible cuanto dinero necesitas.
Para esto debes realizar un “plan de negocios”, el cual puede ser mas
o menos complejo de acuerdo a la dimensión del emprendimiento.
Si por ejemplo, el emprendimiento será
sencillo y consistirá en comprar 10 colmenas de abejas con todos sus
accesorios para montarlas en un campo prestado y al cabo de unos meses
vender la miel a una cooperativa, bastarán algunas cuentas hechas con
precisión y si es posible con la ayuda de un Contador, donde se
describirán todos los gastos a realizar, mano de obra, tiempo en el
que comenzarán las colmenas a producir miel, plazo estimado para las
primeras ventas, precio estimado del litro o barril de miel,
posibles dificultades que podrían presentarse, etc.
En caso de tratarse de un
emprendimiento mas complejo, deberás solicitar ayuda profesional para
determinar el monto total mas probable de la inversión inicial, los
posibles plazos en los que comenzará el retorno y con que utilidad.
Una vez que tengas determinado el monto
de dinero a reunir deberás comenzar a evaluar distintas opciones e
ideas.
En el suplemento “El Empresario” del
diario “El País” de fecha 21/10/2005 – AÑO I – Nº 19, se publicó
un interesante artículo al respecto que transcribimos fielmente para
que puedas reflexionar y analizar.
Ahorros personales: Es la fuente
más utilizada para financiar un emprendimiento. Puede que lleve algo
de tiempo acumular una determinada suma, sin embargo, trazando un plan
de ahorros con disciplina, obtendrá el capital necesario sin tener que
rendir cuentas por el mismo. Recuerde: “la mejor manera de conseguir
dinero es recortando los gastos”. Otra forma de financiar un nuevo
emprendimiento, es con fondos extraídos de una actividad paralela
hasta que el primero logre autonomía.
Crédito personal: Muchos
emprendedores recurren a las tarjetas de crédito para financiar sus
comienzos. Si bien las tasas de interés de las tarjetas suelen ser más
elevadas, proporcionan crédito cuando los bancos se niegan a hacerlo.
Otra modalidad es el contrato de leasing que, mediante pagos en forma
de arriendo durante un plazo determinado, posibilitan la compra del
bien luego del vencimiento del mismo. Los requisitos son generalmente
menores que para un crédito bancario, y el propio bien, suele
constituirse como la garantía de la operación.
Familia y amigos: Es común que
el núcleo cercano al emprendedor, lo ayude financieramente. El mayor
riesgo consiste en dañar las relaciones personales, ya sea por la mala
marcha del negocio, o por diferencias en como gestionar el mismo. Para
evitar malos entendidos, conviene poner por escrito, el plazo,
condiciones de repago, responsabilidades, y dejar bien en claro sus
derechos para evitar una posible intromisión en las decisiones del
negocio.
Activos secundarios: Si bien
sucede en la realidad, nunca hipoteque su vivienda para conseguir
capital que financie una idea de negocio. En caso de irle mal, usted y
su familia correrán el riesgo de quedar sin un techo. Es común y más
recomendable, la venta o prenda de activos secundarios tales como un
automóvil, electrodomésticos u otros objetos de valor, que
proporcionan liquidez sin suponer un riesgo importante frente a una
eventual pérdida.
Inversores ángeles: La elección
de socios capitalistas no debe tomarse a la ligera, ya que a cambio
del capital recibido, se perderá propiedad y control sobre el negocio.
A diferencia de los anteriores, el inversionista “ángel” se distingue
por aportar no solo su dinero, sino su experiencia, red de contactos y
consejos, todos ellos más valiosos que el dinero mismo. Suelen ser
ex-empresarios o particulares con capital ocioso, que apuestan a
proyectos con potencial, si se sienten motivados y contagiados por el
impulso y energía de sus promotores.
Segunda mano: Evite en los
comienzos, comprar nuevo, aquello que pueda conseguir usado. Ya sea
que compre en remates o pida el bien prestado, se ahorrará grandes
desembolsos iniciales. A medida que la empresa crezca, podrá ir
renovando el equipamiento de acuerdo a las necesidades. Siempre suele
utilizarse el paradigma del emprendedor exitoso, que comenzó desde el
garaje de su casa para forjar un imperio. Si bien no siempre es así,
un comienzo humilde, utilizando creativamente los recursos
disponibles, le permitirá iniciar un negocio con escaso capital.
Capacidad ociosa: El tamaño del
mercado y la ineficacia de los procesos, lleva a la existencia de
abundante capacidad instalada ociosa que pueda ser aprovechada. En
lugar de comprar maquinaria y otros bienes de capital, es posible
contratar tiempo de fabricación o espacio comercial, en instalaciones
ajenas. Los inventarios son otra forma común de inmovilizar capital,
volcándose fondos a la espera de una venta futura. Si bien una
política de inventarios “just in time” es muy difícil en estos países,
procure mantener el stock mínimo necesario para no parar las
operaciones, hasta el próximo abastecimiento del proveedor.
Crédito de proveedores: Venda al
contado y pague a crédito. Extienda al máximo el plazo de pago a
proveedores, y obtendrá liquidez para comenzar a operar. A diferencia
de la compra a crédito, la mercadería en consignación reduce el riesgo
de no vender los productos, devolviéndolos al proveedor en caso de no
ser colocados. Analice la posibilidad de conseguir patrocinadores, u
ofrecer ventas exclusivas a cambio de stock, material promocional,
mejores precios, plazos de pago y entrega. Otra modalidad utilizada,
es la del “factoring” o descuento de facturas de créditos por cobrar.
Canje: Es la forma más antigua
de comercio, en épocas donde no existían medios de pago. Hoy en día,
el canje continúa siendo utilizado cuando la moneda escasea, ya que se
elimina la necesidad de desembolsar dinero en efectivo. Puede que deba
realizar varias transacciones, antes de obtener algo agradable para la
parte interesada.
Reinversión: Por último,
reinvierta parte de las utilidades generadas por la empresa, con el
fin de autofinanciar su crecimiento. Si bien este podrá ser lento,
evita la pesada carga del endeudamiento, y de tener que resignar
propiedad y control del negocio.
Estimado amigo emprendedor, nunca
olvides que si bién todos estos pasos pueden parecer complicados
ningún esfuerzo es demasiado cuando se trata de alcanzar tus sueños,
mejorar tu calidad de vida y la de tus seres queridos.
¡Anímate a emprender!
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